Un tándem indivisible

Iruñeko Gaiteroak desarrolla una importante labor en la recuperación de este instrumento para la danza

Gaiteroak

LOS sonidos que acompañan a las danzas están tan interiorizados, que simplemente oírlos ya trasladan al público a un escenario donde todo está plagado de sensaciones, de recuerdos… El txistu y el tamboril son los artífices de muchas de las músicas que acompañan a la danza, pero uno de los instrumentos que tiene una importancia destacada es la gaita, que ha vivido un resurgimiento. “La danza y la gaita son complementarias. Uno de los papeles fundamentales de la gaita es ser soporte de la danza”, afirma con rotundidad José Luis Fraile, de Iruñeko Gaiteroak, que subraya que “una Larrain Dantza no se entendería con otro instrumento que no fuera la gaita”.

El nacimiento de Iruñeko Gaiteroak tuvo su origen en los “hermanos Javier y Fernando Lakunza” que conocían este instrumento y “se pusieron en contacto con un grupo de jóvenes” que ya tenían conocimientos “de la música tradicional”. La oportunidad de aprender a tocar la gaita abrió una nueva vía para la cultura. El Ayuntamiento de Iruñea apoyó esta nueva agrupación, aunque los inicios fueron “duros, interesantes y apasionados”, según destaca este miembro de la entidad.

La escasa repercusión que en aquellos años tenía la gaita estaba intrínsecamente relacionada “con las pocas referencias que teníamos, conocíamos muy poco del mundo de la gaita”. De hecho, los “únicos supervivientes eran los gaiteros de Estella”. Pero, precisamente, esa ausencia de documentación se convirtió en todo un desafío para este grupo. “Fue un reto que afrontamos con mucha ilusión y con muchas ganas. Nos descubrieron un mundo que estaba prácticamente desaparecido”, dice Fraile.

El objetivo que tenían al principio no era nada “fácil” pero la opción de quedarse parados no formaba parte del sentir de Iruñeko Gaiteroak. Y decidieron que lo mejor era investigar para ahondar en la historia de este instrumento. “Empezamos a hacer un trabajo de campo”, relata Fraile quien se muestra satisfecho de que “en el archivo de Pamplona” encontraran documentación que “databa desde el siglo XVIII hasta nuestros días”. Su punto de referencia fue Nafarroa y “descubrimos que ha habido una infinidad de grupos de gaiteros que han tenido un papel muy importante para sujetar el mundo de la danza, de la música tradicional”.

Este grupo, a pesar de tener su origen en Nafarroa, mantiene una relación muy estrecha con Bizkaia. Tanta, que gracias a su trabajo, la gaita suena con fuerza en el Territorio Histórico. “Los hermanos Lakunza nacieron en Bilbao y conservaban sus amistades allí. Por eso, “la relación comenzó desde que pudimos tocar en la calle”, señala Fraile. Además, de colaborar con Bizkaiko Dantzarien Biltzarra, la presencia de Iruñeko Gaiteroak en Bilbao es notoria sobre todo en unas fechas en las que toda la villa se viste de fiesta, en Aste Nagusia ya que sus sonidos acompañan más de un acto festivo.

Esa amistad se ha ido ampliando con los años en los que han ejercido como profesores de primer nivel de decenas de gaiteros. “Con Jon Gaminde iniciamos un trabajo muy interesante”, explica Fraile quien incide en que “hoy es el día en el que Bizkaia cuenta con un elenco de músicos muy importante”. Y va más lejos. El miembro de Iruñeko Gaiteroak comenta en el Territorio Histórico “se ha tomado nuestra idea de compromiso con la cultura, que pasa por el aprendizaje para todo aquel que se quiera acercar al instrumento además de facilitar el trabajo con un instrumento” que estaba a punto de desaparecer.

Deia
Asteazkena, Azaroa 22, 2017