San Pedro guarda bien el equilibrio en Lekeitio

Lekeitio volvió a cumplir con sus tradiciones del santo pescador: la kilin kala y la kaixarranka

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nO hubo sorpresas ayer en Lekeitio, afortunadamente, y dos de las tradiciones más singulares de los Sampedros de la localidad costera -y de toda Euskadi- se saldaron con sus protagonistas intactos tras someterse a los balanceos propios de su actividad.

La imagen de San Pedro fue la primera en ser zarandeada. Lo fue en la Kilin Kala, costumbre ancestral en la que el santo es balanceado en dos ocasiones en dirección al puerto. Hay quienes aseguran que lo hacen como advertencia al Pescador para que asegure una buena costera de bonito, cosa que de no cumplir daría con la imagen en el fondo del puerto. Otros, más benévolos, aseguran que es una manera de bendecir las aguas. “A nosotras de pequeñas nos decían que no nos podíamos bañar en el puerto mientras el agua no estuviera bendita”, recordaba una lekeitiarra.

Sea una u otra la razón, lo cierto es que el santo resultó ayer ileso. De hecho, abrirse paso entre los cientos de personas -armadas con casi otros tantos smartphones con cámara fotográfica- que se agolparon en el puerto aprovechando la jornada dominical fue más arriesgado que la propia maniobra de balanceo, llevada a cabo en esta ocasión por una cuadrilla rejuvenecida. “Las generaciones anteriores van dejando paso a arrantzales más jóvenes”, constataron los forzudos representantes de la Cofradía.

Bailando sobre un arcón Saldado entre aplausos el primer rito, el turno de guardar el equilibrio le correspondió a Asier Uskola. Responsable, por decimosegundo año consecutivo, de bailar la Kaixarranka sobre un arcón -según la tradición, en el que los miembros de la cofradía de pescadores guardaban sus documentos- sustentado por ocho arrantzales, el lekeitiarra, entre aplausos e irrintzis, volvió a demostrar su buen sentido del equilibrio y su mejor habilidad con los pies.

“Llevo años bailándolo, pero el de hoy es un día especial y hoy, siendo domingo, había mucha gente”, desgranó Uskola, que reconoció que todos los años siente un “cosquilleo” cada vez que se despierta con la llamada de las Dei Eittekuak -mujeres que tradicionalmente despertaban con gritos y arrastrar de cadenas a los arrantzales para salir a faenar- a las 7.00 de la mañana.

Sustituto de Pedro Murelaga, responsable durante 34 años de ejecutar el baile sobre la kaixa, el joven lleva camino de convertirse en un referente en la pequeña historia de Lekeitio. “Mucha gente me anima desde la mañana, incluso durante el año, y quieren sacarse fotos conmigo, me saludan y algunos me dicen que han venido de Estados Unidos, de Argentina... gente de la diáspora, y me hace mucha ilusión”, reconoce.

Ayer volvió a salir más que airoso de su labor, tal vez por bailar bajo el manto del Santo Pescador que sigue velando por guardar el equilibrio.

Deia
30 Junio 2014