Herederos de ‘Machaquito’

Vecinos de Zalla homenajearon al recordado dulzainero en la fiesta de san Pedro Zarikete

Todos los años, el 1 de agosto, una figura menuda bajaba del autobús en Zalla y acompañado de su inseparabled dulzaina, recorría el municipio en una kalejira que concluía en la ermita de San Pedro Zarikete. Lucas Sainz, conocido como Machaquito, se desplazaba expresamente para participar en la fiesta, muchas veces solo. Así lo atestiguan las fotografías que se conservan de este dulzainero que ayer recordaron los vecinos presentes en la romería del barrio.

En su honor, los componentes de la agrupación bilbaina Bizkaiko Gaiteroak realizaron el mismo itinerario que Sainz cubría con el objetivo también de que la dulzaina siga sonando en Zarikete como antaño: desde el centro de Zalla pasando por San Pedro e Ibarra y hasta los caseríos de Bolumburu para regresar a las inmediaciones de la ermita.

“Yo conocí a Machaquito en la década de los sesenta cuando ya era mayor. Me regaló una tarjeta que aún conservo con mucho cariño”, señaló Patxi García, vecino del barrio de San Pedro y artífice del homenaje. En otros municipios encartados su dulzaina era también imprescindible para animar las celebraciones populares. “Aunque nació en Burgos, se trasladó a Burtzeña y frecuentaba la zona de Enkarterri, no solo Zalla, sino también las localidades colindantes. De hecho, estuvo presente en el acto dedicado al dulzainero de Gordexola, Domingo Arza que se celebró en Sodupe porque en numerosas ocasiones actuó con él tocando la caja”, señaló Jon Gaminde, miembro de Bizkaiko Gaiteroak.

Una vieja fotografía en blanco y negro en la que los más veteranos pudieron reconocer a Machaquito y una exposición de dulzainas instalada en el pórtico de la ermita de San Pedro Zarikete completaron el concierto que el grupo Bizkaiko Gaiteroak ofreció tras la misa mayor de ayer. “Existe abundante información gráfica sobre Lucas Sainz porque se movió por todo el territorio vizcaino”, apuntó Jon Gaminde.

De festejo en festejo De una forma muy distinta a aquellos dulzaineros que permanecían temporadas fuera de casa de romería en romería -los medios de transporte entre los dispersos municipios encartados no eran los mismos que ahora-, Bizkaiko Gaiteroak trata de mantener viva la tradición. “Las cosas han cambiado. Familiares de Domingo Arza me contaban que en aquella época de posguerra incluso llegaba a subastarse el derecho a tocar”, según explicó Jon Gaminde.

A Domingo Arza, fallecido en 1891, se le llamó el último dulzainero de Enkarterri. No obstante, el apego de los jóvenes a este instrumento hace presagiar que la cantera tomará el relevo. “En Bizkaia la dulzaina se toca y se toca bien, solo nuestra agrupación cierra unos 200 conciertos al año”, concretó Gaminde. Los nuevos virtuosos “suelen aprender primero a desenvolverse con el tambor a partir de los 14 ó 15 años y más adelante ya se atreven con las dulzainas; las artesanales son de madera de ébano y también las hay metálicas”.

Deia
2 Agosto 2014