Un adiós por todo lo alto

Los cabezudos y los gigantes se despidieron ayer de Aste Nagusia en su 25 aniversario con premios para los colaboradores que hacen posible esta bonita tradición

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FALTABAN quince minutos para que oficialmente diese comienzo la vigésimo quinta concentración de cabezudos y gigantes y junto a la Iglesia de los Santos Juanes no cabía un alfiler. La gente quería aprovechar al máximo el último día de fiestas y salió a la calle a ver los 40 gigantes que lucían en las aceras de la calle de La Cruz y a algún que otro cabezudo.

En esta edición se quiso rendir un pequeño homenaje a las comparsas y a los grupos de colaboradores que hacen posible que año tras año esta gran tradición siga adelante, por ello se entregaron un total de 17 premios. Ondalan Erraldoien Konpartsa, Bizkaiko Gaiteroak y el ayuntamiento de Bilbao fueron los encargados de preparar todo. Las comparsas galardonadas con una baldosita típica de Bilbao fueron: Gigantes de Bergara, Arrasate, Ondalan (de Deusto), Irrintzi (de Donostia), Sukila (de Cambo-Les Bains), Sanduzelai (de Iruñea) y Bilboko Udalaren Konpartsa.

Los gaiteros también tendrían un papel importante en la mañana de ayer, ya que además de poner la banda sonora a la fiesta también recibieron su premio por parte del Ayuntamiento de Bilbao. Los grupos de gaiteros galardonados fueron: Tudela, Elciego, Sangüesa, Pamplona, Arrasate, Baztan y Bizkaiko Gaiteroak. Itziar Urtasun fue la figura que representaba al ayuntamiento en la XXV concentración de gigantes y cabezudos, aunque no pudo entonar nada más que un “egun on”, ya que la afonía se lo impedía.

Iñaki Irigoien fue el encargado de llevar a cabo la presentación del acto e hizo una especial mención a Javier Lacunza, quien también recibió una baldosa. “El conocido txistulari de Bilbao ha tocado en todas y cada una de las semanas grandes, se merecía un reconocimiento”, apuntó Irigoien. Dejando a un lado las formalidades y los reconocimientos, los gigantes empezaron a bailar al son de la música con la que los gaiteros allí presentes animaron el último día de Aste Nagusia.

Recorrido multitudinario Desde el Museo Vasco, donde se realizó la entrega de los premios, la fiesta prosiguió por la calle Somera donde los giros y los brincos de los gigantes embelesaron a los más peques. Las cámaras de fotos y los móviles estuvieron presentes todo el recorrido para inmortalizar el momento, incluso los más animados se sacaban fotos con los cabezudos a sabiendas de que después se llevarían un golpetazo. Eneko y su hermana Laida no temían a los cabezudos y eran ellos los que se acercaban a los disfrazados para hacerles rabiar. Su ama Begoña estaba encantada con el recorrido y con el día en el que los cabezudos interactuaron con los más pequeños. “Es una pena que acaben ya las fiestas, pero hay que aprovechar el momento” haciendo alusión a los cabezudos y gigantes. Diversión y juego al aire libre para todos. Un pequeño parón en Somera para refrescarse y tomar algo. En ese tiempo, los gigantes descansaron pegados a la pared y muchos niños no dudaron en levantar las faldas para ver como son en realidad los gigantes desde dentro. José Ramón y Laura, ambos con mapa en mano, siguieron a los cabezudos por las calles de la villa grabándolo en vídeo con el móvil. “Es una pasada la pasión que ponen. Es maravilloso verles bailar así de bien”, dijo la menorquina que vino a pasar unos días a la capital vizcaina.

Tras este descanso en Somera pasaron a la calle la Ribera y después a la calle Tendería. Los 40 gigantes danzaron hasta la Plazuela de Santiago donde bailaron un vals. Por la esquina de Bidebarrieta llegaron a la calle Torre, la Pelota y el Perro -perseguidos por los más curiosos- y finalmente llegaron al Arenal, donde acabó el recorrido, amenizado en todo momento por los gaiteros que pusieron toda la carne en el asador para que los 40 gigantes y los cabezudos pudieran lucirse en sus bailes.

Una mañana que despedía las fiestas de Bilbao y que dejó a los niños -y no tan niños- con muy buen sabor de boca y con ganas de más fiesta, pero para eso aun falta mucho tiempo. Como bien se sabe, lo bueno se hace esperar.

Deia
25 Agosto 2014