Carnaval de diversión y tradiciones

Son dos de los aratustes más singulares de toda Bizkaia y están muy apegados a costumbres añejas. Markina-Xemein y Mundaka se llenan del ambiente propio de estas fiestas

SON dos de los exponentes más representativos del Carnaval de Bizkaia. Y ayer, Markina-Xemein y Mundaka volvieron a reafirmarse en el cumplimiento de sus respectivas costumbres. Llenos de sátira, colorido y buen ambiente, las dos localidades hicieron frente a la amenaza de la lluvia como mejor saben hacerlo el domingo de Carnaval: tirando de tradición a través de sus personajes carnavaleros. En la anteiglesia costera volvieron a reinar los atorrak y las lamiak; mientras que en Lea Artibai lo hicieron el antzar jokua, el har-tza y los centenares de kokoxas.

 

Marraus guitarras y ambiente, no digamos si hay sol primaveral... Así reza una de las canciones de mayor raigambre del Carnaval de Mundaka, que ayer tuvo que conformarse con celebrar la jornada bajo las nubes. Siendo fiel a su tradición, atorrak y lamiak llenaron de color -los unos con su impoluto blanco y las otras con su oscuro negro- una fiesta que se palpaba en el ambiente desde bien entrada la mañana, pero que no estalló hasta el mediodía.

El buen humor se impuso a la climatología desde la mañana, cuando los atorrak hicieron acto de presencia. Primero con los txistularis, para que, poco después de las 12.30 horas salieran dos centenares demarraus -como se denomina la vestimenta- y comenzaran a entonar sus canciones. Bajo la batuta del director, Oskar Aparicio -maqueado con un elegante antifaz de aires venecianos, además del típico frac-, los mundakarras fueron enlazando pieza a pieza durante dos horas y media de pasacalles.

Durante la ronda musical, que fue seguida por varios centenares de curiosos y vecinos, hubo tiempo para presentar la nueva canción, titulada Maretoie. E incluso, también hubo quien pudo robar alguna que otra tostada -manjar típico del Carnaval en Mundaka- de un balcón de Goiko Kale. Sea como fuere, la estudiantina completó sin sobresaltos la ronda, ofreciendo como cada año una estampa espectacular en la zona del Artza del puerto, antes de marcharse a comer al Casino y ceder el testigo a las lamiak.

Con un pasacalles más espectacular, las mujeres dieron otro ritmo al Aratuste mundakarra al caer el sol. Fue entonces cuando las lamiak, personajes mitológicos que según las leyendas habitaban en las cercanías del pueblo, se hicieron con las calles de la anteiglesia conformando una alegre marea de color negro. Estrenando canción titulada Bularrak ahaztu!, un centenar de féminas recorrieron las callejuelas ofreciendo un repertorio en el que, además de la música, también es protagonista el baile. Hombres y mujeres, atorrak y lamiak, terminaron la fiesta siendo uno, ya bien entrada la noche. Mundaka volvió a cumplir así con su tradición más querida.

MARKINA-XEMEIN

Varios kilómetros tierra adentro, en Markina-Xemein no faltaron los habituales disfraces, algunos de ellos auténticos alardes de originalidad y de gracia, que dieron vidilla a la hora del txikiteo. A pesar de ello, el mayor foco de atención volvió a estar puesto en el tradicional juego de gansos a caballo, alma mater de los carnavales markinarras.

Ante cientos de personas, siete jinetes -hubo una baja de última hora por motivos profesionales- se batieron el cobre ante seis ánades que, previamente sacrificados, pendían de una soga. Si bien el año pasado los gansos traídos del caserío Laparre de Amallo resultaron un hueso duro de roer, esta vez los forzudos caballeros salieron vencedores de la pugna, rompiendo los seis cuellos en poco más de 45 minutos.

La primera pieza fue cobrada pronto. Al minuto de comenzar el juego, en el segundo tirón, Xabat Egia arrancaba la testuz del ánade. "A lo mejor le han puesto poca grasa", argumentó el a la postre vencedor final del juego. Los jueces tomaron buena nota de ello y los siguientes gansos se volvieron más escurridizos. Hasta tal punto que, siendo benévolos, permitieron que a partir de los diez minutos los captores pudieran sujetarlos bajo la axila.

Gontzal Hernando e Iñaki Armaolea lograron dos sufridos trofeos pero al tercero volvió a destacar Xabat Egia. "Además de que el caballo ha estado formal -agradeció a Gudari-, el participante previo era bueno y me ha dejado bien la pieza", reconoció. Urko Pagoaga e Iñaki Armaolea, por segunda vez, arrancaron sendas cabezas, aunque la suerte estaba echada y Egia se alzó con la victoria final por haber necesitado menos tiempo para sus dos capturas.

Una vez concluido el juego, el turno de cumplir la tradición le correspondió a Zerutxu Dantza Taldea, que sacó a pasear al Hartza a la calle. El oso bailó en más de una ocasión al son del pandero de su cuidador, aunque continuamente trató de zafarse de él y asustar a los más pequeños. Sin embargo, pocos llegaron a derramar lágrima alguna, ya que era menor el miedo que la felicidad de celebrar el Carnaval.

http://www.deia.com/2014/03/03/bizkaia/costa/carnaval-de-diversion-y-tradiciones

Deia
3 Marzo 2014