La música que está en todas partes

Gorliz acogió ayer el Bizkaiko Trikitixa Eguna, que animó el municipio con un pasacalles, una comida y una romería

ENCANDILA a jóvenes y mayores, a niñas y señores, a quienes la tocan y a quienes solo la escuchan, a aquellos que la acompañan cantando o a los que dan unos pasos de baile a su ritmo. La trikitixa se está convirtiendo en banda sonora de la vida de muchísimas personas. "Prácticamente en todos los municipios hay una escuela de triki", destaca Xabi Aburruzaga, cuyo nombre es sinónimo de maestría con el instrumento y que bien sabe lo que es la pasión que despierta la trikitixa, puesto que él da clases por diversos lugares de la geografía vizcaina.

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Por toda esa afición, por toda esa fuerza que genera, este instrumento de genes vascos se merece un día de celebración. Y Bizkaiko Trikitixa Elkartea se encarga desde hace años de brindárselo. En Getxo, Loiu, Plentzia... y, en esta ocasión, ayer, en Gorliz, con la colaboración del Consistorio. "Es una jornada para que la gente se divierta, para que disfrute del sonido de la triki y del pandero y que los que están todo el año ensayando y trabajando a fuego se lo pasen especialmente bien en un día de fiesta, al que se suma mucha gente", apuntó Leixuri Vítores, integrante de la asociación. La joven trikitilari habla con energía -con el mismo ímpetu con el que se esmera en la música- justo antes de que el pasacalles que tuvo lugar ayer emprendiera su camino desde la plaza de la Iglesia hacia las arterias gorliztarras. Y es que este Bizkaiko Trikitixa Eguna contó con un triki-poteo por la localidad, además de una comida popular en el frontón y de una romería a cargo de Patxi eta Konpania para cerrar la fiesta a partir de las 19.00 horas. Este recorrido musical al compás del cancionero vasco fue de lo más animado: la triki -con Xabi Aburruzaga liderando una marcha en la que también estaba, por ejemplo, el concejal del Ayuntamiento de Getxo, Koldo Iturbe- marcaba el paso; el pandero y las voces -algunas de ellas de Plentzia Kantagune, que no quiso perderse el acontecimiento- no la dejaban sola y con todos ellos, numerosos vecinos de Gorliz y de otras localidades. Unas 150 personas llenaron las calles de colorido y musicalidad y 75 dieron alma a la comida popular. "La triki alegra a la gente y anima a cantar. Mueve mucho, la verdad", comentó Leixuri. Por eso, el ambiente de ayer en el municipio gorliztarra era tan optimista, y, sobre todo, contribuyó a ello las sonrisas de los más pequeños, muy numerosos en esta cita. El futuro parece asegurado. "En las escuelas de triki hay muchos niños. Hay que animarles a que empiecen a tocar desde pequeños. Eso hice yo y seguiré hasta que pueda. Una vez entras en este ambiente es difícil salir, es muy bonito", explicaba con gracia Leixuri. Y Gorliz irrumpe en este universo con contundencia. "Es un sitio con mucha fuerza, era el lugar perfecto para celebrar este día", aseguró la integrante de Bizkaiko Trikitixa Elkartea. Xabi Aburruzaga, que ha visitado infinitos escenarios, comparte esta apreciación: "Gorliz es un municipio en el que nos programan mucho, donde venimos muchas veces, y una de las sedes de nuestra escuela está aquí. Siempre que venimos a tocar se crea un gran ambiente".

Protagonistas

El de ayer fue un día para que el pueblo gorliztarra lo saboreara, pero también para que los trikitilaris sintieran el palpitar de la calle y la hermandad entre todos ellos. "Esta celebración es una buena forma para que las diferentes escuelas nos juntemos y que la gente comparta cómo se dan las clases en Getxo, en Sopela, en Gorliz...", señaló Leixuri. Además, "la triki tiene que estar en la calle", resaltó. Y una fórmula idónea para que así sea y para que cada vez se prodigue más es el triki-poteo. Realmente, hoy en día, no hay fiesta popular que se precie que no cuente con este evento, por lo que este tipo de música va ganando adeptos. "Es una buena estrategia", admitía Leixuri.

Deia
1 Junio 2014