El olor a pólvora y el estruendo de las salvas se han mezclado con el sonido del txistu

Los errebonbillos han esperado la salida de la procesión de la Virgen del Rosario antes del alarde de danzas.

Una veintena de jóvenes elorriarras han revivido la más singular fiesta local que es además el único alarde de armas que pervive en Bizkaia. Un año más los Errebonbilloak han despertado a sus vecinos con las salvas de madrugada y por la tarde han acompañado la procesión de la Virgen del Rosario que ha dado paso a un nuevo alarde, esta vez de danzas.

Con puntualidad británica, a las cinco de la mañana, los quince escopeteros, dos txistularis y atabalero han formado en la Herriko plaza a las órdenes del capitán Mikel Mendizabal para lanzar las primeras salvas hacia la Iglesia y el Ayuntamiento.

Los errebonbillos han esperado la salida de la procesión de la Virgen del Rosario antes del alarde de danzas.

Ha sido el inicio de la kalejira en la que se han alternado nuevas salvas de fogueo en puntos predeterminados que sólo varía en función del alcalde turno. Al vivir fuera del casco antiguo, la actual mandataria, Idoia Buruaga, estaba obligada “a venirse... a la casa quel señalare o nombrare...” tal y como imponen las ordenanzas de 1575, y la salva que le correspondía por su cargo se ha realizado ante el palacio Altzerreka-Mendiola, que acoge en la actualidad el ’txoko’ Alkartu.

En cambio, a pesar del cambio de sus titulares, se han mantenido la salva y el ‘hamarretako’ en Tanger Jatetxea.

Nuevas salvas

Por la tarde, ataviados con frac, bicornio y chorrera, los errebonbillos han esperado la salida de la procesión de la Virgen del Rosario y a su paso han vuelto a realizar nuevas salvas impregnando la villa de ruido y de olor a pólvora.

Tras retirar las armas, la compañía de escopeteros ha sustituido el carácter marcial de la fiesta por el festivo para interpretar la Soka-dantza que arranca con el desafío entre capitán y atzesku. El alarde danzas ha continuado con el Banan-banako que cada uno de los errebonbillos ha ejecutado con mejor o peor estilo y con el Aurresku y Zortziko durante los que el público ha sido invitado a cerrar el programa con el fandango, arin-arin y kalejira.   

Un poteo y una cena para recuperarse de tan intensa jornada pondrán el colofón a esta fiesta que tiene, al menos, cuatro siglos de existencia

http://www.durangon.com/el-olor-a-polvora-y-el-estruendo-de-las-salvas-…

durangon.com