Dulzaineros de plata

La asociación afincada en el barrio baracaldés de Lutxana celebra sus 25 años a ritmo de dulzainas TAMARA DE LA ROSA

argazkiaNO faltan a ninguna celebración cultural, ya sea en su barrio, Lutxana, en su pueblo, Barakaldo, o hasta por Bizkaia. El sonido de la dulzaina se ha convertido en imprescindible cada vez que hay un sarao gracias al trabajo del Taller-escuela de dulzainas creado en Lutxana hace exactamente 25 años por un grupo de hombres cuyo objetivo se centraba en la conservación de este peculiar instrumento vizcaino. El grupo continúa al pie del cañón fabricando sus propias dulzainas, enseñando cómo se tocan y realizando ajustes a viejas melodías que perdurarán en la historia. "Nuestro trabajo y el de otra gente que en otros pueblos , ha permitido que hoy en día en Bizkaia no suene raro hablar de dulzaina de metal", explica Juanma Oribe, miembro de la agrupación cultural.

El origen del Taller-escuela podría decirse que se fija en la década de los 70. Una serie de personas del entorno a Txomin Barullo decide iniciar la recuperación de la Dulzaina vizcaina, que se encuentra prácticamente desaparecida. En el proceso juega un papel importante la labor profesional de los integrantes del grupo, que será muy útil para la creación de nuevas dulzainas. Y es que muchos son, por aquel entonces, trabajadores de Euskalduna como soldadores, caldereros... con lo que comienzan a investigar en la elaboración de un prototipo estandarizado basado en distintos prototipos antiguos. Una década después, en los 80, Iñaki Markiegi e Iñaki Kortazar establecen en Barakaldo un taller con línea regular para la fabricación de estas dulzainas, oficializando la asociación en 1988. El objetivo, "la recuperación del instrumento, para que no desaparezca, ya que los últimos intérpretes de dulzaina vizcaina, van muriendo paulatinamente sin que haya ningún relevo".

Después de 25 años enseñando -y también aprendiendo cada día- cómo tocar la dulzaina y construyendo modelos nuevos, consideran que han logrado su objetivo y ven futuro para rato. "En el grupo estamos tanto gente mayor como más joven, por lo que creemos que no caerá la actividad en unos años al menos", asegura Oribe, "aunque sí se echa en falta algo más de apoyo institucional a nivel económico y de recursos". "Muchas veces nos da la sensación de estar a la pelea con ellos y no hay un sentimiento real de intentar colaborar", critica.

LABOR ARTESANAL La dulzaina es el centro de la agrupación, pero no es el único instrumento que estos dulzaineros de plata diseñan. "Fabricamos nuestras dulzainas, nuestros atabales....", explican Oribe. Para ello, siguen prototipos antiguos hasta haberse topado con un modelo "que suena con calidad y funciona bien". El proceso de creación es largo. "Tardamos muchas horas en fabricar una sola dulzaina, pero es una labor que nos complace y nos llena plenamente", asegura.

Las clases que ofrecen a quienes quieren aprender a tocar -ahora cuentan con un local estable cedido por el Ayuntamiento después de años teniendo que cambiar de ubicación- les sirven a los componentes del taller para ensayar y aprender nuevas canciones y ritmos.

En su repertorio tienen cabida, sobre todo, piezas vizcainas que en ocasiones modifican para ser acompañados por alboka, fanfarres o, incluso, guitarra, bajo y batería. De esta manera, el sonido de la dulzaina continua vivo en Bizkaia.

Recuperación de la dulzaina vizcaina

El grupo de Lutxana se creó con el objetivo de recuperar la dulzaina vizcaina, un instrumento que se encuentra prácticamente desaparecido y que ahora, gracias a sus 25 años de labor, es más conocido. Ellos tocan la dulzaina y enseñan a tocarla a quien le interese.

http://www.deia.com/2013/12/16/bizkaia/margen-izquierda-encartaciones/dulzaineros-de-plata

Deia