El santurtziarra destaca como dantzari y fue campeón de Euskal Herria de jotas y aurresku en 2013

Lander Campos tiene 20 años, las ideas muy claras y ritmo en las venas. Este santurtziarra siente devoción por la música y las danzas y, de hecho, está construyendo su vida en torno a estas dos disciplinas. Está estudiando la carrera de Música, toca percusión en la banda municipal de Santur-tzi, tiene un grupo que se llama Adats y, por si esto fuera poco, es una de las grandes realidades de las danzas vascas. “Hay quien dice que soy hiperactivo, pero creo, simplemente, que tengo muchísimas ganas de hacer muchas cosas y eso es porque amo lo que hago. Mi vida es música y ritmo”, asegura este joven.
Es en el mundo de las danzas donde, de momento, más está destacando. El pasado día 14 ganó el Concurso de Jotas de Leioa por quinta vez consecutiva junto a su compañera Haizea Hormaetxea. “Haizea es alguien básico para mi. Me anima, me apoya y gracias a ella tengo mucha más confianza a la hora de bailar”, se sincera Lander, quien comenzó en las danzas con tan solo cuatro años. “Veía a mi prima bailar y me gustaba. Pasaba horas y horas entre los pies de mi aita viéndola bailar y decidí que yo quería hacer algo así”, recuerda este joven. Dicho y hecho. Con cuatro años comenzó su andadura en los bailes típicos vascos en Mendi Alde Dantza Taldea, a partir de entonces, las horas de ensayos, mejora y aprendizaje de nuevos pasos fueron dando sus frutos y hace cinco años dio el salto a bailar con los más mayores. “Sabes perfectamente cuándo un ensayo ha ido bien, por las sensaciones que tienes después”, desvela con una sonrisa.
Pero si alguna sensación le ha marcado es todo lo que vivió a lo largo del año 2013 cuando fue campeón de Euskal Herria de baile a lo suelto y de Euskadi de aurresku en estilo vizcaino. “Fue increíble. No me lo podía creer, no me esperaba ser campeón con solo 18 años”, indica Lander. Aquel doblete fue la recompensa al trabajo bien hecho, labor en la que este santurtziarra continúa con más ilusión si cabe. “Tenemos que innovar constantemente en nuestros bailes. Seguimos haciendo cosas nuevas... Aquí no se puede parar”, enfatiza. Lander ya está inmerso en la próxima temporada de danzas y tuvo en Leioa un comienzo inmejorable. “Va a ser una temporada muy dura, hay mucha competencia”.
alta exigencia Si en algo destaca Lander, es en su alto nivel de exigencia. “Suelo ver mis bailes en vídeo para ver lo que he hecho mal y seguir mejorando. Aunque lo hagas bien, siempre hay cosas que se pueden mejorar, soy muy exigente”, reconoce. Esa autoexigencia, ese análisis de sus actuaciones le hace ver que en el aurresku debe “levantar las piernas más y mejor”. Por otro lado, también es consciente de la mejora que ha experimentado en fandango y arin-arin.
En todo ello, Lander tiene un espejo en el que mirarse; los hermanos Azpitarte. “Fue genial poder conocerles y hablar con ellos”, indica. Además de pasos y ejecución de los mismos, con los años se aprenden otras muchas cosas como dosificar la potencia de cada movimiento. “Hay que medir bien para hacer cada movimiento con la potencia que requiere, sino puede que no salga bien el paso o que, incluso te lesiones”, explica.
El verano se le presenta muy ajetreado con actuaciones con la banda municipal, el grupo Adats con el que estará este domingo en Mungia, las danzas y las bodas en las que baile. “Aquí no hay vacaciones, pero disfruto mucho con todo esto. Cuando no disfrute, si llega ese día, lo dejaré”, concluye Lander Campos, un joven que es puro ritmo, tanto en los pies como en la cabeza.
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